domingo, 28 de marzo de 2010

Un iliplense en la muerte de Jesús.


Al parecer, pudiera existir un documento que habla de la presencia de un ciudadano de Ilípula (Niebla) en la crucifixión de Jesús de Nazaret. Se trata de Clodio Fabato, Decurión romano destinado en Judea.
El documento en cuestión es una carta supuestamente escrita en el año 33 (d.c.) por Fabato a su esposa, Julia Marcela, también de Niebla, en el que se narran los acontecimientos sucedidos antes, durante y después de la muerte de Jesús. Esta carta se conservaba en el Archivo Histórico de Niebla y fue traducida por un notario a finales del s. XVIII o principios del XIX. La carta desapareció en el s. XIX, y por lo tanto hoy en día resulta imposible comprobar si verdaderamente un ciudadano del Condado, estuvo presente en tan históricos acontecimientos.
La traducción de la carta dice así:

A
Julia
Marcela:
en
Ilípula:
salud:



Carísima:
Te
escribo
desde
Judea,
como
Decurión
de
las
legiones
del
Pretor
Poncio
Pilatos,
para
narrarte
uno
de
los
sucesos
más
singulares,
que
he
visto
en
la
vida
de
las
milicias.
He
sido
testigo
con
mi
Decuria,
la
de
Léntulo
y
otras,
del
suplicio
en
la
ciudad
de
Jerusalém
de
un
tal
Jossua,
galileo,
enviado
de
Dios,
que
se
titulaba
rey
de
Judea,
y
que,
según
la
gente,
daba
vista
a
los
ciegos,
hacía
andar
a
los
paralíticos
y
tullidos,
curaba
a
los
enfermos
sin
medicinas
de
hierbas,
arrojaba
a
los
malos
espíritus
del
cuerpo
de
los
posesos,
y
resucitaba
a
los
muertos;
siendo
aborrecido
por
todo
esto
de
los
escribas
y
sacerdotes.
Condenado
al
fin
como
sedicioso
por
el
Sanedrín
de
la
ciudad,
con
su
presidente
el
pontífice
Caifás,
y
además
por
el
Prefecto
Pilatos,
en
nombre
del
César,
a
la
muerte
de
cruz,
fue
ajusticiado
en
la
cumbre
del
Gólgota
entre
los
dos
ladrones
Dimas
y
Gestas.
Los
lictores
y
soldados
le
crucificaron
desnudo
como
de
costumbre
y
le
fijaron
con
cuatro
clavos;
colocándole
en
la
cabeza
corona
de
zarzas,
por
ser
rey
falso;
y
sobre
la
cruz,
una
tabla
con
un
letrero
en
griego,
hebreo
y
latín
que
decía:
Jossua
de
Nazaret,
rey
de
los
judíos.

La
túnica
del
profeta
cayó
en
suerte,
al
soldado
Pontino
de
la
Decuria
de
Máximo,
que
después
vendió
al
sacerdote
Helkias,
que
presenciaba,
en
nombre
del
Sanedrín,
la
ejecución
de
la
sentencia.
Jossua
era
de
cuerpo
mediano,
de
color
moreno
sonrosado
y
semblante
sereno
y
humilde.
Su
carácter
bondadoso
estaba
realzado
por
poblada
y
sedosa
barba,
que
caía
dividida
sobre
el
pecho,
ojos
de
cielo
y
grande
cabellera
que,
formando
rizadas
trenzas
o
guedejas,
descansaba
sobre
sus
hombros.

En
los
momentos
de
su
muerte,
la
borrasca,
que
se
cernía
próxima,
se
desencadenó
en
furiosa
tempestad
sobre
toda
Judea.
Sobrevino
la
noche
inesperadamente
por
un
eclipse
de
sol,
y
la
tierra
temblaba
bajo
nuestros
pies.
Los
curiosos
huyeron
amedrentados
a
sus
casas,
y
sólo
nos
quedamos
para
custodiar
a
los
reos,
ya
muertos,
por
la
lanzada
de
gracia
de
Longinos,
los
soldados
de
dos
Decurias,
a
las
órdenes
de
Léntulo
y
mías.
Y
no
muy
lejos
de
nosotros
estaba
la
madre
de
Jossua
y
algunos
de
sus
parientes.
Descolgado
Jossua
de
la
cruz,
al
día
siguiente
de
Venus,
en
la
Pascua
judaica,
por
algunos
jueces
ancianos
del
Sanedrín,
amigos
suyos,
custodiamos
su
cuerpo
en
un
sepulcro
cavado
en
la
piedra;
pero
al
siguiente
día,
de
madrugada,
entre
poderosas
luces,
como
de
rayos
de
tempestad,
que
nos
aterraron
a
todos,
desapareció
de
la
tumba.
Verdaderamente,
este
rey
de
los
judíos,
según
la
opinión
de
muchos,
era
el
Dios
del
empíreo
o
Hijo
suyo
o
gran
profeta
entre
la
nación
de
los
hebreos.
Tal
impresión
ha
causado
en
mí
este
suceso
que,
desde
entonces,
quiero
dejar
de
pertenecer
a
las
legiones
del
César,
y
pronto,
los
dioses
lo
permitan,
seré
en
tu
compañía.
El
cuatrirreme,
Cayo,
que
va
a
esa
con
las
naves
por
metales,
te
dará
esta
epístola.


Salud
y
gracia.


Clodio
Fabato.
Decurión.

5 comentarios:

Red. dijo...

Qué triste el momento de la crucifixión. Todos los años -o casi todos- en épocas de pascuas veo Rey de Reyes, y termino llorando a mares en el momento de la crucifixión.

Haber estado ahí debe ser demoledor.

Muy buena entrada!!

Condal dijo...

Muchas gracias por tu comentario, ya casi había perdido las esperanzas de que alguien comentara. Saludos.

Gonzalo dijo...

A mi me parece falso, es ya bastante sospechoso que coincide exactamente igual con los hechos relatados en los evangelios.

Aparte dudo mucho que a un soldado romano que era pagano le pareciese tan extraordinaria la crucifixión de un judío, creo que un soldado romano tendría cosas mucho más interesantes que contarle a su mujer, el correo entonces no iba tan rápido como ahora y no creo que los soldados echasen a perder sus cartas, sobretodo con sus mujeres, en contar uno de los muchísimos ajusticiamientos que ocurrían en sus tierras

Ademas como puede ser que un soldado romano que repito era pagano y politeísta (creía en varios dioses) hable de Jesús como enviado de Dios y como puede ser que un soldado romano de tan buena descripción de Jesús: "semblante 
sereno
 y
 humilde. 
Su
 carácter 
bondadoso" cuando es sabido el odio que tenían los romanos a los judíos por su no creencia de varios dioses y por tanto no practicantes de las costumbres romanas como la de adorar a los emperadores.

La carta no tiene lógica ninguna, parece totalmente un montaje propagandístico de esos notarios confabulados con alguna autoridad eclesiástica.

Condal dijo...

Gonzalo, bienvenido y gracias por tu comentario. Cuando escribí esta entrada en unos de los documentos que encontré en internet sobre el tema, nombraba el lugar al que "alguien" se llevó la carta, pero ahora no lo recuerdo.
Yo opino arpoximadamente igual que tu. Saludos.

Anónimo dijo...

Hola buenas tardes aunque un poco tarde para hacer una entrada creo que nunca es tarde si la dicha es buena en lo que yo he investigado en el asunto y segun comentario escrito al respecto, del ayuntamiento de Niebla en su pagina, una urna cineraria que encontraron en una capilla o iglesia de Niebla hay una inscripcion que hace referencia a este buscado documento, y se encuentra en Archivo General de Simancas, hasta hay todo correcto y logico segun nos cuentan pero yo no conforme y no rindiendome, me he puesto en contacto con dicho Archivo, y de lo que tienen que mas se asemeja a este documento es la SENTENCIA DE PILATOS que aparecio en Aquilea, ciudad cerca de Roma en mil quinientos y algo, aparecio por casualidad en un cofre de marfil y este a su vez en uno de hierro, estoy esperando una copia del documento que he solicitado y hasta hay lo dejo que cada cual saque su conclusion. un saludo Ignacio