Está claro, o por lo menos ese es mi caso, que hemos claudicado ante la moda impuesta de la celebración de Halloween. Fiestas, niños disfrazados por las calles, actividades extraescolares, internet y sobre todo la televisión nos recuerdan que ha llegado la noche de los muertos vivientes. Aquí os traigo un artículo de Antonio Burgos (un poco reducido y modificado) que escribió en 2006 para ABC, con el que estoy bastante de acuerdo en cuanto a su irónica crítica. Eso si, para que esta entrada no sea un puro copieteo la he ilustrado con una foto de cosecha propia hecha en el cementerio inglés de Huelva para representar la mezcla de las tradiciones funerarias mediterráneas y anglosajonas.
Jálogüin con tós sus muertos
EL joven matrimonio sale del híper. Carrito hasta la corcha de tambores de detergente y de sacos de dodotis para los niños. Para los más chicos. Para la mayor, que va con ellos, llevan el sombrero de Bruja Piti que acaban de comprar. La niña está ilusionadísima con el Jálogüin, ¿sabe usted? El gorro de la pequeña bruja es como uno de los conos de plástico que la Guardia Civil pone en los carriles reversibles para el regreso de los domingueros. No le miro la etiqueta, pero a lo mejor está fabricado en los mismísimos Estados Unidos. O en China para el mercado americano. Seguro que en las tiendas de los veinte duros hay sombreros de Bruja Piti a euro el pelotazo. Y de calabazas, ni te cuento. Más calabazas que en el 1,2,3 de Kiko Ledgar que sale ahora en el jubileo de los 50 años de TVE.
Brujas, calabazas, velas, caninas. Ea, otra vez tenemos el Jálogüin en todo lo alto. La única venganza que nos cabe es escribirlo así, castellanizado: Jálogüin. Tenemos en tó lo alto la costumbre americana de noviembre, con tós sus muertos. ¿Quién la ha puesto de moda? ¿Cómo ha sido posible que de golpe toda la chavalería sevillana se comporte igual que la de Kansas o Denver? Seguro que desde el jardín de la infancia meten a las criaturitas por la globalización americana de las dichosas brujas, las calabazas, las caninas. ¡Los muertos todos de la noche de los muertos! Sacaba el joven matrimonio del híper el gorro de bruja para la niña, la mar de contentos, y estuve por pararlos y decirles:
—¿Y no han comprado ustedes huesos de santo?
No se lo pregunté, porque me iban a mandar directamente a consultas externas de Traumatología: ¿huesos de qué? Los abuelos están con los crisantemos, pensando en ir con el cubo y la escobilla de encalar al cementerio, en nuestra cultura tradicional, y los nietos, en la Galaxia Harry Potter, buscando el disfraz del Jalogüín, en el contradictorio carnaval de nuestra transculturación . . .
. . . Está muy bien que Andalucía se abra al mundo, pero paradójicamente nunca se han perdido más identidades de nuestra tierra que en estos años que llevamos de autonomía. ¿De verdad que somos una realidad nacional? ¿No seremos por un casual una realidad nacional... americana? Aquí mucho protestar contra las bases de Rota y Morón, pero celebramos los Tosantos y los Difuntos copiándoles el ritual a los marines.
No me explico esta suprema contradicción. Ese joven matrimonio del híper posiblemente odia a los Estados Unidos, es del «no a la guerra», cree que Bush es un asesino de pueblos oprimidos y el Tío Sam, el sacamantecas al Tercer Mundo. Se tienen por muy progresistas y muy antinorteamericanos. Pero allá que van, contentísimos con el gorro de bruja de Jálogüin para la niña, a la que dan de desayunar cereales y de cenar hamburguesas. Del crisantemo, la misa de difuntos y las Ánimas del Purgatorio hemos pasado a recordar a los muertos por el rito de Hollywood. Claro, como somos tan antiyankis...
EL joven matrimonio sale del híper. Carrito hasta la corcha de tambores de detergente y de sacos de dodotis para los niños. Para los más chicos. Para la mayor, que va con ellos, llevan el sombrero de Bruja Piti que acaban de comprar. La niña está ilusionadísima con el Jálogüin, ¿sabe usted? El gorro de la pequeña bruja es como uno de los conos de plástico que la Guardia Civil pone en los carriles reversibles para el regreso de los domingueros. No le miro la etiqueta, pero a lo mejor está fabricado en los mismísimos Estados Unidos. O en China para el mercado americano. Seguro que en las tiendas de los veinte duros hay sombreros de Bruja Piti a euro el pelotazo. Y de calabazas, ni te cuento. Más calabazas que en el 1,2,3 de Kiko Ledgar que sale ahora en el jubileo de los 50 años de TVE.
Brujas, calabazas, velas, caninas. Ea, otra vez tenemos el Jálogüin en todo lo alto. La única venganza que nos cabe es escribirlo así, castellanizado: Jálogüin. Tenemos en tó lo alto la costumbre americana de noviembre, con tós sus muertos. ¿Quién la ha puesto de moda? ¿Cómo ha sido posible que de golpe toda la chavalería sevillana se comporte igual que la de Kansas o Denver? Seguro que desde el jardín de la infancia meten a las criaturitas por la globalización americana de las dichosas brujas, las calabazas, las caninas. ¡Los muertos todos de la noche de los muertos! Sacaba el joven matrimonio del híper el gorro de bruja para la niña, la mar de contentos, y estuve por pararlos y decirles:
—¿Y no han comprado ustedes huesos de santo?
No se lo pregunté, porque me iban a mandar directamente a consultas externas de Traumatología: ¿huesos de qué? Los abuelos están con los crisantemos, pensando en ir con el cubo y la escobilla de encalar al cementerio, en nuestra cultura tradicional, y los nietos, en la Galaxia Harry Potter, buscando el disfraz del Jalogüín, en el contradictorio carnaval de nuestra transculturación . . .
. . . Está muy bien que Andalucía se abra al mundo, pero paradójicamente nunca se han perdido más identidades de nuestra tierra que en estos años que llevamos de autonomía. ¿De verdad que somos una realidad nacional? ¿No seremos por un casual una realidad nacional... americana? Aquí mucho protestar contra las bases de Rota y Morón, pero celebramos los Tosantos y los Difuntos copiándoles el ritual a los marines.
No me explico esta suprema contradicción. Ese joven matrimonio del híper posiblemente odia a los Estados Unidos, es del «no a la guerra», cree que Bush es un asesino de pueblos oprimidos y el Tío Sam, el sacamantecas al Tercer Mundo. Se tienen por muy progresistas y muy antinorteamericanos. Pero allá que van, contentísimos con el gorro de bruja de Jálogüin para la niña, a la que dan de desayunar cereales y de cenar hamburguesas. Del crisantemo, la misa de difuntos y las Ánimas del Purgatorio hemos pasado a recordar a los muertos por el rito de Hollywood. Claro, como somos tan antiyankis...
Antonio Burgos




Supongo que la conferencia será mas o menos parecida de entonces, o sea la presentación con ayuda de imágenes de su libro La Sábana Santa ¿milagrosa falsificación?, aunque supongo que hará mención a la próxima ostensión del lienzo 

